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Instituto de Investigaciones Sociales. IIS.UNAM.

2015
Ubicación: instituto de Investigaciones Sociales, Ciudad Universitaria
Estatus: En Construcción

La Reserva Ecológica de la Universidad Nacional Autónoma de México se caracteriza por ser una de las zonas donde está mejor preservada la vegetación endémica de la Ciudad de México. El Circuito Mario de la Cueva, rodeado por la antes mencionada, alberga a la mayor parte de los institutos de investigación de la UNAM. Sin embargo, la arquitectura de estas dependencias carece de los elementos necesarios para establecer una relación directa y armónica con su entorno inmediato. La generosidad intelectual de la zona no está expresada en su arquitectura. En estas condiciones, la dirección del Instituto de Investigaciones Sociales solicitó una intervención en dicha edificación donde se consideraran las características naturales del contexto para rediseñar las áreas subutilizadas del edifico y crear nuevos espacios de reposo y concentración. La propuesta se concentró en intervenir las azoteas, permitiendo la entrada de la vegetación endémica al interior de dicho instituto. El edificio, con orientación este-oeste, está compuesto por dos crujías que se unen a través de un cuerpo de circulaciones verticales y horizontales. Las azoteas en cuestión, ubicadas en la crujía que encara la avenida principal, cuentan con la posibilidad de ser accesibles a través de lo que antiguamente era una terraza en el segundo nivel, y una zona de estar para empleados en el primer nivel. La propuesta de intervención contempló la construcción de una nueva sala para investigadores y la remodelación de la zona de estar, transformándola en una cafetería. Adicionalmente, propuso la habilitación de las azoteas como espacios ajardinados para uso de los investigadores, en el segundo nivel, y de toda la comunidad del instituto, en el primero. El proyecto se rige por la siguiente premisa: Intervenir el edificio enmarcando los nuevos espacios verdes a través de la generación de zonas de estar cuya construcción respete la arquitectura original del mismo. En consecuencia, se optó por construir sobre la fachada en el segundo nivel, un salón de estructura ligera de acero y vidrio, que permitiera la transparencia para contemplar la reserva ecológica del Pedregal al mismo tiempo que bloqueara la radiación solar directa. Este cuerpo central cuenta con una apertura en el lado norte, a través de la cual se puede acceder a la nueva terraza ajardinada ubicada en ese nivel. La habilitación de este espacio con una paleta vegetal endémica de la zona, genera un microclima húmedo para los cubículos de los investigadores ubicados en esa ala del edificio. En el primer nivel, bajo la nueva sala, se encuentra el espacio para empleados donde se llevó a cabo una remodelación de interiores, así como el diseño de un acceso directo a la azotea correspondiente a ese piso. En este caso, se diseñó un corredor ajardinado y sombreado que provoca una conexión directa entre la nueva cafetería y una zona de estar ubicada al final de la crujía. Debido a que la cafetería es de acceso para todo el público, el propósito de este pasillo consiste en favorecer el tránsito ante la demora, para conducir a los usuarios a la zona ubicada al fondo, donde no hay cubículos, de tal manera que las conversaciones no distraigan a los investigadores. Este proyecto demuestra como mediante una sencilla intervención, se puede transformar un edificio que se percibía como introvertido y cerrado en un lugar generoso con el contexto y con sus usuarios. Dos jardines ubicados en distintos niveles, se adueñan de áreas residuales para ser utilizados y contemplados por la comunidad del IIS, creando nuevos lugares de reposo y concentración a través del profundo entendimiento de las virtudes del entorno natural. Las nuevas azoteas ajardinadas brindan bienestar y dignidad a los usuarios al crear un microclima que favorece la atmósfera interna de la construcción existente, al mismo tiempo que genera nuevos espacios de estudio, esparcimiento y descanso.